Había tenido una exquisita educación, con viajes a Estados Unidos, carrera de Derecho, varios idiomas y la ambición de entrar en la carrera diplomática, que quedó vetada para las mujeres con la dictadura franquista. Nada hacía imaginar que la joven María de la Concepción Carro Alcaraz acabaría siendo Conchita Montes.
Fecha: 1984
Lugar: Domicilio particular de Conchita Montes en Madrid.
Duración: 29’15’’
Entrevista realizada por: María Paz Ballesteros.
Dirección: Pedro Pardo.
Edición: Ana Lillo.
Créditos de fotografías
Alfredo, Cobos, Álvaro García Pelayo, Gyenes y Fernando Suárez.
Créditos de los vídeos
Equipo de Audiovisuales del Centro de Tecnología del Espectáculo.
Créditos de las músicas
Alluring Swing Jazz. MusicTrove
Gone. Manriquedelara
Swing. TexasBrother
Slow Jazz. EvolvingVibes.
Conchita Montes o la inteligencia
Había tenido una exquisita educación, con viajes a Estados Unidos, carrera de Derecho, varios idiomas y la ambición de entrar en la carrera diplomática, que quedó vetada para las mujeres con la dictadura franquista. Nada hacía imaginar que la joven María de la Concepción Carro Alcaraz acabaría siendo Conchita Montes. Se cruzó en su vida un amor apasionado, el que compartió con Edgar Neville. Con él fue a Hollywood y se introdujo en aquel grupo de jóvenes escritores, entre los que se encontraban Tono, López Rubio y el propio Neville. Con él se fue también a Roma, como ayudante de guion de una película de la que acabó siendo protagonista. Por Neville se convirtió en actriz de cine y la sensación de que aquello no era todo lo auténtico que deseaba la llevó al teatro, que fue su casa para siempre.
Esa exquisita educación que mencionábamos hizo posible que Conchita se convirtiera en una eficaz adaptadora de textos en inglés y francés de los grandes autores del momento: en 1945 hace la versión de El pirata, de Marcel Achard, dirigida por Luis Escobar, para el Teatro María Guerrero, a la que seguirán, ya también como actriz, otros títulos, entre los que destacan Desde los tiempos de Adán, de Priestley, o Marea baja, de Peter Blackmore. Al final de la década de los cuarenta ya se ha convertido en una brillante actriz de teatro y en adaptadora. Pronto será dueña de sus propios proyectos, al convertirse en directora y empresaria de compañía. Un repaso de los títulos que estrenó es toda una lección de buen gusto. ¿Qué tono buscaba, qué personajes? Pongamos un ejemplo: en 1951 versiona y protagoniza Ninotchka, la historia de Melchior Leygen que llevó al cine en 1939 Billy Wilder con Greta Garbo como protagonista.
Retrato de Conchita Montes. (Archivo CDAEM, Legado de Carmen Muñoz).
Cena de Navidad, 1951. Foto: Gyenes. (Archivo CDAEM).
El baile, 1952. Foto: Gyenes. (Archivo CDAEM).
La dama de las Camelias, 1955. Foto: Gyenes. (Archivo CDAEM).
Prohibido en otoño, 1957. Foto Gyenes. (Archivo CDAEM).
Retrato de boda, 1961. Foto: Museo Nacional del Teatro. (Archivo CDAEM).
La boda de Maxim, 1966. Foto: Gyenes. (Archivo CDAEM).
Conchita Montes con Ángel Fernández Montesinos. Foto: Julio César. (Archivo CDAEM).
Isabel, reina de corazones, 1983. Foto: Fernando Suárez. (Archivo CDAEM).
La estanquera de Vallecas, 1985. (Archivo CDAEM).
En ese territorio, no podía ser de otra manera, coincidió con las personalidades más interesantes de aquellas décadas: Luis Escobar, Cayetano Luca de Tena, José Luis Alonso, Adolfo Marsillach, Fernando Fernán-Gómez, José María Morera... Por supuesto, siempre Neville. Tal vez debamos a Conchita Montes parte del empeño de Neville por escribir teatro. Y ella debe a su vez a Neville el mayor de sus éxitos: la deliciosa comedia El baile. No nos engañemos, esta mujer elegante, casi aristocrática, mueve como nadie los vestidos de La dama de las camelias, pero también se pone en la piel de la hija de una prostituta o –su gran personaje de despedida– en una estanquera de Vallecas. Un repaso a su trayectoria nos llevaría a agradecer que su mirada inteligente trajo a España algunos de los mejores textos que se escribieron en inglés y francés durante los cuarenta años que habitó los escenarios.
Su elegancia, su inteligencia, hacen que todo parezca fácil. Así, esta entrevista de nuestros fondos, que convierte en una apacible conversación.