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Efemérides

Un siglo de José Martín Recuerda

Granada, 17.6.1926
Un siglo de José Martín Recuerda
Recordamos la trayectoria de uno de los más importantes dramaturgos de la generación realista

José Martín Recuerda (Granada, 17 de junio de 1926 - Motril, 8 de junio de 2007) fue uno de los autores más importantes de la conocida como generación realista – en la que los estudiosos incluyen nombres como Buero, Sastre, Lauro Olmo, Rodríguez Méndez, López Aranda... – y podría ser un paradigma de los avatares de esa generación, que en muchos casos desapareció de los escenarios tras el período de la Transición, siendo muy escasas las producciones de sus obras en los últimos cuarenta años.

Martín Recuerda estrenó en 1954 su primera obra, La llanura, montada por el TEU de Granada.  Ganó dos veces – lo que sólo han conseguido él e Ignacio Amestoy – el Premio Lope de Vega, con El teatrito de Don Ramón en de 1958, y con El engañao en 1972. Su obra más célebre fue Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca, estrenada en 1977, protagonizada por Concha Velasco, María Luisa Ponte, Carmen Lozano, Margarita García Ortega, Pilar Bardem, María Paz Ballesteros... y dirigida por Adolfo Marsillach, que resultó un éxito memorable.

“Cuando el espectador abandona el teatro y sale a la calle después de haber asistido a la representación de Las arrecogías del Beaterio de Santa María Egipciaca se siente envuelto por una borrasca de violenta hermosura, estética y moral, de relampagueantes luces y sentimientos liberados, de opresivas fuerzas derrumbadas, de limpia e inocente pasión estallante, de rebeldía herida y zamarreada, de fiesta tremenda y cruel en la que la sangre, el fervor de vivir, la tortura y el canto todavía luchan entre sí sobre los cuerpos de las víctimas de siempre, cuya única victoria se anuda en la solidaridad y en la muerte.” Así saludaba el crítico Corbalán en el diario Informaciones el estreno de Las arrecogías.

Fue un acontecimiento. La obra había esperado siete años, perdida en los laberintos de la censura – “ni prohibida ni autorizada” -, pero se presentaba en aquel febrero de 1977 – en una España que vivía entre la tensión y la esperanza, semanas después de la ley de reforma política y la matanza de Atocha – en unas excelentes condiciones artísticas.

Martín Recuerda era entonces conocido en el mundo teatral por haber creado la cátedra de teatro Juan del Enzina en la Universidad de Salamanca. Pero llevaba sin estrenar una obra diez años, debido a una censura que solo iba a desaparecer tras la Constitución de 1978.

El estreno tuvo lugar el 4 de febrero de 1977 en el Teatro de la Comedia de Madrid. El director Adolfo Marsillach contó con: Montse Amenós e Isidre Prunés para diseñar escenografía y figurines y enriqueció el espectáculo con la música de Enrique Morente. Y la coreografía de Mario Maya. El reparto era excepcional Concha Velasco, María Luisa Ponte, Carmen Lozano, Margarita García Ortega, Pilar Bardem, María Paz Ballesteros, Pilar Muñoz, Natalia Duarte, Mercedes Lezcano, Maribel Altés, Maruja García Alonso, Alicia Sánchez, Ángela Grande, Antonio Iranzo y Paco Marsó.

Se habló de la excelente puesta en escena de Adolfo Marsillach, que había realizado uno de sus mejores trabajos hasta la fecha como director de esta difícil función. Trenas, en Arriba, hablaba de “un éxito de autor, de director y de intérpretes; es, rotundamente, un triunfo del teatro español”. Una de esas noches para la Historia.

Antes de aquel éxito histórico, en 1963, había tenido su primer gran encuentro con el público: Las salvajes en Puente San Gil, cuyo estreno tuvo lugar el 30 de mayo de 1963 en el Teatro Eslava de Madrid. La dirección corrió a cargo de Luis Escobar y el muy largo reparto estuvo integrado por María Luisa Lamata, Pilar Sala, María Rus, Vicky Lagos, Pilar Pereira, Maruja Recio, María Álvarez, Carmina Baus, Isabel Ortega, Carmen Albiñana, Josefa Cid, Isabel Vizcaíno, Esmeralda Adán, Yolanda Monreal, Esperanza Alonso, Mary Leyva, Cristina Angulo, Ramón Elías, Antonio Paúl, Mario Alex, Marcial Gómez, Juan Amézaga, Pedro Valentín, Pedro Oliver.

Así saludaba Enrique Llovet la crítica de ABC, el día 31, el nuevo estreno: “Ya tenemos también nosotros nuestro “joven colérico”. Se llama José Martín Recuerda.” No nos engañemos, no es un elogio. Llovet critica la aspereza de la obra, lo desaforado, en su opinión, del montaje... Más pareció interesarle a Corbalán, que en Informaciones nos deja un par de datos interesantes sobre aquella noche: por una parte, la “invasión” del patio de butacas por las actrices, en una puesta en escena vigorosa de Escobar que fue, en opinión del crítico, la clave del éxito de este estreno; porque fue un éxito, que, nos cuenta Corbalán, el autor apenas pudo disfrutar por sufrir un ataque, en medio de los aplausos y los bravos. Con su buena prosa, García Pavón describió aquella noche en Arriba: “Constituyó un trepidante, dinámico, gritado, rasgado y en muchos momentos emocionante espectáculo. Una furia escénica, de revuelo  y ademán ibérico; de voces, vino, curas, beatas, prostitutas, locas, guardias, rasgó anoche el viejo escenario del Teatro Eslava. El nuevo drama social, muy directo esta vez, se nos presentó anoche con un desacostumbrado aire huracanado. No obstant el trazo gordo de algunas escenas y el dificilísimo concierto de tanta voz, canto, carrera, amenaza, linchamiento y desplante, nadie será capaz de decir que se aburió anoche. Un aire electrizado cundía por la sala, y unos más a gusto y otros menos nos mantuvimos tensísimos sobre el erizado lomo de ese jabalí desenfrenado de constituyó esta representación”.

Aquel “joven airado” vivió un nuevo éxito poco después, en 1965, con el estreno en el Teatro Español de ¿Quién quiere una copla del Arcipreste de Hita?, y de Como las secas cañas del camino en el CAPSA de Barcelona, pero poco después eligió un corto exilio. En 1966 se marchó a París para ser profesor en La Sorbona; de allí saltó a Washington y California, para volver a España en 1971. En ese tiempo se había estrenado en Barcelona, en 1968, El caraqueño. El estreno de Las arrecogías, con la democracia recién estrenada, auguraba nuevos tiempos para la escritura de Martín Recuerda. Pero, como ocurrió con otros autores de su generación, esos nuevos tiempos se tiñeron de un extraño silencio.

En la década siguiente, algunas de sus obras subieron al escenario con cierta fortuna. En 1992, La Trotski formó parte del ciclo de autores españoles coproducido por Expo 92. En 1996, Teatres de la Generalitat Valenciana produjo Las arrecogías. En 1999, el Centro andaluz de Teatro recuperó en dos producciones sus obras Las arrecogías y La llanura. José Martín Recuerda siguió escribiendo, aunque sus obras no encontraron productores. Falleció en 2007. En los últimos años no ha tenido presencia en la cartelera, salvo algunas funciones por grupos locales o universitarios, pero una fundación en su Almuñecar natal guarda su memoria y sus documentos, además de organizar un premio de escritura dramática que lleva su nombre.

El número 3 de nuestra revista Don Galán dedicará su monográfico a la generación realista; y, entre los artículos de ese monográfico, encontraremos uno firmado por el profesor Antonio César Morón titulado “Visión crítica de la realidad española. El teatro de José Martín Recuerda desde los inicios del periodo democrático.” En él, el profesor Morón nos muestra estos hechos evidentes: “El corpus teatral firmado por José Martín Recuerda, desde el primer drama, La garduña, fechado en 1940, hasta el último, No queremos la revolución, fechado en 1997, suma un total de treinta y cuatro obras dramáticas escritas en un intervalo de cincuenta y siete años. Hasta el año 1976, José Martín Recuerda había escrito diecinueve obras de teatro, publicando y estrenando nueve de ellas. A partir del año 1976, el autor escribe quince obras de teatro, de las cuales han sido publicadas todas, pero estrenadas solamente dos.”

Los avatares de la generación realista vuelven al foco de la revista don Galán en su número 14, cuyo monográfico está centrado en la censura.