Efemérides
Cien años de Francisco Rabal
Aquel muchacho había nacido en una pedanía de Águilas, en Murcia, un 8 de marzo de 1926. Con la guerra, sus padres se trasladaron a Madrid y a poco de terminada, Paco comenzó a trabajar como ayudante de electricista en unos estudios de cine. Pronto llegaría la oportunidad de aparecer en alguna película como extra y, ya con veinte años comienza a decir sus primeras frases en el cine y en el teatro, donde lo encontramos en una comedia de Pemán protagonizada por Isabelita Garcés en 1946.
Enseguida va a llamar la atención de los dos grandes directores teatrales de aquellos años: Luis Escobar lo llama para ser uno de los jóvenes – otros jóvenes de aquel reparto: Miguel Narros y José María Rodero – en Miss Baa, en el Teatro María Guerrero en 1947; pero quien será fundamental en ese momento de su carrera será José Tamayo, que lo enrola en su compañía Lope de Vega en 1949. Rabal trabajará para Tamayo en El redentor del mundo, El águila de dos cabezas, Damián, EL cero infinito, La muerte de un viajante, F.B., La vida es sueño, La cena del rey Baltasar, Julio César… En 1956, Tamayo es nombrado director del Teatro Español y sigue contando con Rabal, en obras como Las brujas de Salem y Beckett y el honor de Dios, que hará junto a Fernando Rey.
Si Tamayo lo convierte en un primer actor de teatro, Luis Escobar le había dado un gran protagonista en cine en 1950, cuando lo dirige en La honradez de la cerradura, que marcará una carrera paralela en el cine, de modo que rueda dieciséis películas en esos seis años. Acababa de cumplir treinta años y estaba en la cumbre de una carrera que no iba a parar de crecer. En 1957 se casa con la actriz Asunción Balaguer, a quien hicimos no hace mucho un homenaje lleno de cariño en nuestra sección El Foco.
El cine le va a dar dos grandes títulos en los años siguientes: La venganza, de Juan Antonio Bardem en 1958 y Nazarín de Luis Buñuel en 1959. Su presencia en las películas de Buñuel – Viridiana en 1961, Belle de jour en 1967 - le supondrá un gran reconocimiento internacional y una carrera cinematográfica en la que abundan las coproducciones en varios países de Europa. Esa será, durante los veinte años siguientes, la actividad principal de este actor, quien además había asumido un compromiso político afiliándose al Partido Comunista de España. Muy esporádicamente vuelve al teatro – Viejos tiempos en 1974, dirigido por Escobar – y su carrera cinematográfica continúa sin descanso, con hitos como el premio del Festival de Cannes por Los santos inocentes en 1984, hasta superar las doscientas películas.
Falleció con apenas 75, cuando regresaba de un rodaje en Canadá. Apenas dos años antes, desgranaba sus poemas favoritos de Federico García Lorca, Miguel Hernández, León Felipe, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, Antonio Machado, Pablo Neruda, José Martí, Luis García Montero, Carmen Jordá, José Agustín Goytisolo, Joan Maragall, Salvador Espriu, Pere Gimferrer y Vicent Andrés Estellés junto a Asunción Balaguer en el Teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares. No fue una despedida planeada, pero fue una excelente despedida para un actor que había sido todo sobre nuestros escenarios.




