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Extracto de la noticia publicada en La Razón , el 22.11.2013.
La pensión de las pulgas abre sus puertas

Imagen: lapensiondelaspulgas.com

La pensión de las pulgas abre sus puertas

Don Draper empuña una estilográfica ensangrentada y tiembla ante lo que acaba de hacer: ha matado a Roger Sterling –o acaso a Bertram Cooper, y si no, lo hará más adelante, porque nada le detendrá– para convertirse en el director de Sterling, Cooper, Draper & Price. A su lado no está la gélida Mrs. Draper, sino una torrencial Elizabeth Taylor en un salto de cama negro, escapada acaso de La gata sobre el tejado de zinc, que le regaña como a un niño: para llegar a rey, hay que mancharse las manos. ¿Cómo? ¿Qué ese episodio de Mad Men no les suena? ¿Qué la divina Liz nunca compartió pantalla con Jon Hamm? ¿Que si he bebido? No a esto último –al menos, no hoy–, sí al resto. Pero he ahí la grandeza del teatro. Y la de MBIG, lo nuevo con el sello de ‘La Casa de la Portera’, un espacio singular que se ha convertido en el teatro de moda del circuito alternativo madrileño en el último año. Los «porteros», léase José Martret y Alberto Puraenvidia, se han embarcado en una nueva aventura: una segunda casa teatral, en la línea de la primera, donde seguir haciendo de las suyas. Se llama ‘La pensión de las pulgas’ y está en el 48 de la calle Huertas de Madrid.

Casi clandestino

Conviene que lo apunten bien si quieren ir –es una experiencia muy recomendable–, porque igual no lo encuentran a la primera. Como con ‘La casa de la portera’, ‘La pensión de las pulgas’ es un espacio casi clandestino, escondido y, a tenor de la particular revisión del Macbeth de Shakespeare con la que han botado la nave, subversivo. Cómo no va a serlo: la propia historia del general escocés, al que tres brujas le profetizan que será primero barón de Cawdor y después rey, y de cómo éste, instigado por su viperina esposa, se asegurará de que la profecía se cumpla con un reguero de sangre, sigue siendo el mayor tratado sobre la ambición que se haya escrito. Y, como tal, sujeto a cualquier lectura contemporánea. [...]

El resultado está llamado a ser una sensación de la cartelera. No será lo único: en enero de 2014 estrenarán Dorian, una revisión de Carlos Be de El retrato de Dorian Gray, y en abril, Luis Luque dirigirá una nueva obra de Paco Bezerra. No programarán por días, como en ‘La casa de la portera’, sino que cada obra se mantendrá unos meses, aunque huyen de la planificación excesiva: «El futuro lo tenemos muy incierto, ahora a finales de noviembre cierro la programación de diciembre de ‘La casa de la portera’», asegura el fundador de la sala. En definitiva, se trata de hacer lo que les gusta: buen teatro. (Miguel Ayanz)