Menú principal

You are here: Home / Quiosco. Noticias de teatro / El teatro poético y ético de Lluïsa Cunillé toma la Beckett

Kiosk

Extracto de la noticia publicada en La Vanguardia , el 13.1.2021.
El teatro poético y ético de Lluïsa Cunillé toma la Beckett

Lluïsa Cunillé con el equipo de 'El jardí" (Foto: Kiku Piñol / Sala Beckett)

El teatro poético y ético de Lluïsa Cunillé toma la Beckett

La sala dedica un amplio ciclo a la dramaturga catalana más relevante del panorama actual

Fue la primera mujer que ganó el premio Nacional de Literatura Dramática, y lo hizo en el 2010 con Aquel aire infinito, una obra protagonizada por un Ulises contemporáneo convertido en un extranjero, un emigrante más cuya odisea particular era sobrevivir en un mundo en acelerada transformación y que deja indefenso al individuo.

Y esa poesía y esa ética siguen caracterizando el teatro de Lluïsa Cunillé (Badalona, 1961), cuyas obras han protagonizado las últimas décadas del teatro catalán –Après moi, le déluge, Barcelona, mapa d’ombres, Islàndia– y lo siguen haciendo: por un lado, el gran cierre de los ocho años de Xavier Albertí al frente del Teatre Nacional de Catalunya  será en mayo su obra L’emperadriu del Paral·lel; y por otro, desde hoy y hasta el 14 de febrero la Sala Beckett, en la que la autora se formó a inicios de los noventa con José Sanchis Sinisterra, le dedica un gran ciclo en el que se podrán ver tres de sus obras además de lecturas dramatizadas, mesas redondas y conferencias sobre sus personajes y su recepción internacional.

Para el director de la Beckett, Toni Casares, Cunillé es la dramaturga más importante del panorama catalán actual, y sus obras “nos han de ayudar en este momento a tener una mirada sobre el mundo más poética”. Casares recordó que tras la Beckett fueron claves para la autora la compañía Hongaresa de Teatre junto a Paco Zarzoso y sus colaboraciones con Xavier Albertí. En la Beckett se verán estas próximas semanas sus obras Els subornats, en la que Lurdes Barba dirige a los actores de la compañía La Ruta 40, El jardí, dirigida por Albert Arribas, y Piedra y encrucijada, con Paco Zarzoso.

Casares subraya que programarlas es importante porque “la mirada de Cunillé sobre el mundo es especialmente necesaria ahora, una mirada descontaminada de estereotipos, tópicos y lugares comunes, una mirada valiente que habla sobre la dificultad de mantener una posición ética en un mundo cada vez más incomprensible”. “Esa mirada poética y personal es una invitación a pararnos un momento y reflexionar sobre nuestro papel, nuestro grado de responsabilidad respecto al mundo y las maneras como lo vivimos”. (…)

(Justo Barranco)