The Spotlight
PACA OJEA: LA VERDAD.
Trabajaba en una editorial. Sus compañeros decidieron montar un grupo amateur en el que participaba hasta el director. Le gustaba aquello. Un compañero le sugirió que fuese a tomar clases en una escuela privada, ubicada en un cuarto piso de la calle Barquillo, 32. Se encontró a gusto. “Voy a quedarme por aquí”, pensó. Era el TEM.
Paca Ojea conoció a William Layton en 1963 y se quedó siempre a su lado. Fue su alumna, fue actriz en sus montajes, fue su asistente, fue profesora y finalmente directora del Laboratorio William Layton entre julio de 2001 y junio de 2004. No solo eso, claro. Otros directores muy vinculados a Layton contaron con Paca para sus puestas en escena.
Con ser su labor como maestra de actores el eje de su trayectoria profesional, su labor como actriz atraviesa seis décadas de nuestra Historia en lugares imprescindibles para entender el Teatro español del último siglo. Comienza a trabajar con el TEM / TEI, uno de los grupos fundamentales del Teatro Independiente en España, en propuestas como Noche de Reyes o lo que queráis, Oh papá, pobre papá…, Un ligero dolor, Súbitamente el último verano… al tiempo que participaba en montajes como Numancia, dirigida por Miguel Narros, en 1966. Comenzaba la década de los ochenta dirigiendo El zoo de cristal para el Teatro de Navarra y en 1984 participaba en Final de partida nuevamente bajo la dirección de Narros. Ese mismo año, forma parte del elenco de La casa de Bernarda Alba que dirige José Carlos Plaza en el Teatro Español. La permanencia de Narros y Plaza en las direcciones de los teatros Español y María Guerrero nos dará la oportunidad de disfrutar trabajos de Paca Ojea en puestas como El jardín de los cerezos, Comedias Bárbaras, Marat-Sade o La Orestiada, al tiempo que participa en Calderón de Pasolini dirigida por Guillermo Heras y dirige a su vez La princesa de las noches blancas y El local de Bernardeta A.
Continúan las colaboraciones con equipos vinculados al Laboratorio: con Luis Olmos y el Teatro de la Danza estrena La boda en 1995 y con su viejo compañero Francisco Vidal, otro de los referentes del Laboratorio William Layton, estrena El príncipe y la corista. Plaza vuelve a contar con ella en La rosa tatuada y Bodas de sangre. Santiago Sánchez, que ya trabajó con Ojea en Galileo Galilei en 1999, será su último director, al darle el papel de Marina, la vieja criada de Tío Vania, de la que ofrecemos aquí un fragmento. En realidad, una masterclass.
Además, algo de cine y televisión. Participa en cerca de cincuenta espacios de televisión, desde Estudio 1 hasta series infantiles. Apenas contó cuatro largometrajes – entre ellos, Pascual Duarte, dirigida por Ricardo Franco en 1976 –.
Tenemos el placer de poder mostrar aquí un ejemplo de la calidad de su trabajo. Su último papel fue uno de esos personajes a los que no se suele dar importancia: la vieja criada que cuida de Vania y de ese grupo de náufragos que nos dibuja Chejov en una de sus grandes obras. Paca Ojea llena de verdad estos minutos iniciales – aún se está acomodando el público – y sus acciones y su actitud definen la confusión y la mirada desnortada de los demás personajes. Sabe ser protagonista por unos segundos y parte del ambiente de la obra en otros momentos. Trabaja para la obra y hace una demostración de lo que José Luis Gómez destacó como el tesoro de los actores formados por Layton: la escucha.
Quedan algunos audiovisuales, algunas grabaciones de obras. Queda la impronta de un modo de entender el teatro transmitida a cientos de alumnos del Laboratorio durante décadas. Queda también una entrevista realizada por Javier Durá en 2025 que da una idea muy precisa de cómo era Paca Ojea: en lugar de hablar de ella, pasa toda la entrevista hablando de su maestro.
Paca Ojea nació en Madrid el 29 de junio de 1936 y murió en esta misma ciudad el 11 de septiembre de 2026.




