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Extracto de la noticia publicada en ABC , el 8.6.2020.
Muere Pepe Martín, el eterno Conde de Montecristo

Pepe Martín, en la entrega de los Premios Unión de Actores 2009 (Foto: Daniel Alonso / CDAEM)

Muere Pepe Martín, el eterno Conde de Montecristo

El actor barcelonés ha muerto en Madrid, a los 87 años, de un ataque al corazón

Hay actores vinculados a una interpretación durante toda su vida. Eso le sucedió a Pepe Martín, que fue, para siempre, Edmundo Dantés, el conde de Montecristo, al que encarnó en una popularísima adaptación de la novela de Alejandro Dumas que TVE realizó en los primeros años setenta del pasado siglo. «Todavía me siguen recordando por el Conde de Montecristo», recordaba hace poco tiempo el actor en una entrevista.

Pepe Martín, barcelonés, nacido el 7 de septiembre de 1932, falleció ayer en Madrid, donde residía desde hace décadas. El corazón le falló definitivamente a mediodía, tras darle un aviso el miércoles pasado. Antes del confinamiento, ya llevaba un tiempo metido en sí mismo y dedicado a cuidar a Sylvia Martín, su mujer y su eterna compañera, recluida en una silla de ruedas en los últimos años.

Actor vinculado fundamentalmente al teatro, fue uno de los numerosos rostros que se asomaron a los espacios dramáticos de la televisión en los sesenta y los setenta. Entre los Estudio 1 que protagonizó figuran «La dama boba», «El reloj de Baltasar», «Don Juan Tenorio», « Mesas separadas» y «Esta noche tampoco». Había estudiado Derecho, (…) se trasladó a París, donde descubrió su vocación teatral. Empezó su carrera junto al Teatro Nacional Popular francés (…)

(En España debutó ) con un papel en la comedia inglesa «Ejercicio para cinco dedos», y luego (…) «Largo viaje hacia la noche», de Eugene O’Neill (…)

Pero fue «El conde de Montecristo», adaptada y dirigida por Pedro Amalio López, la que le confirió una extraordinaria popularidad. Eran los tiempos del blanco y negro y de la televisión única, y aquella ficción fue seguida por millones de telespectadores.

Poseedor de una educada y timbrada voz, «Hacer funciones todos los días me resulta una esclavitud», se justificaba el actor, que confesaba en una entrevista aburrirse a menudo en escena. Sus apariciones teatrales en los últimos años fueron esporádicas. «En 1986 protagonizó «Antígona», de Espriu, en el Festival de Mérida, junto a Silvia Munt. Interpretó también, junto a Juan Diego y años después con Jorge de Juan, una aplaudida producción de «El beso de la mujer araña», de Manuel Puig, una de cuyas ediciones posteriores prologaría. En 1994 estrenó «Caricias», de Sergi Belbel; en 1998 «El derribo», de Gerardo Malla, y «La caída», de Albert Camus, y en 2001 volvió a encarnar al protagonista de «Don Juan Tenorio» en un montaje a beneficio de la Casa del Actor.

En los últimos años se prodigó en recitales poéticos, era asiduo a los estrenos teatrales, en compañía siempre de su mujer, y en 2014 publicó sus memorias, tituladas «El recuerdo dormido».

(Julio Bravo)