Comedia auriburlesca: postilas
José Manuel Corredoira Viyuela
Madrid y Morelia, México, Área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Alcalá UDIR y UNAM, 2025, 995 pp.
Veronika Ryjik
La comedia burlesca constituye uno de los fenómenos teatrales más peculiares del Siglo de Oro español, desarrollándose como contrapunto paródico a la dramaturgia seria de la época. Estas piezas, denominadas también comedias ‘de disparates’, ‘de chanza’ o ‘de chistes’, florecieron especialmente durante el reinado de Felipe IV como espectáculos cortesanos destinados a las celebraciones carnavalescas y de San Juan en el ámbito palatino. Su mecánica dramática se sustentaba en la inversión sistemática de los códigos teatrales establecidos, sometiendo personajes, situaciones y convenciones literarias a un proceso de deformación grotesca que generaba efectos cómicos mediante la ruptura deliberada de la lógica narrativa. El corpus conservado, que comprende aproximadamente medio centenar de piezas, ha sido objeto en las últimas décadas de un proyecto de recuperación editorial liderado por el GRISO de la Universidad de Navarra, que ha restituido a la consideración crítica un fenómeno teatral que constituye, en su conjunto, un testimonio privilegiado de las estrategias humorísticas del Siglo de Oro.
A este impulso de recuperación y estudio se suma ahora el volumen Comedia auriburlesca: postilas de José Manuel Corredoira Viñuela, que propone una aproximación original a este corpus mediante un extenso conjunto de anotaciones y comentarios a pasajes seleccionados de más de cuarenta comedias del género, desde obras anónimas hasta piezas de autores como Calderón de la Barca, Antonio de Solís o Juan de Matos Fragoso. Como señala Ignacio Arellano en su prólogo, el trabajo de Corredoira se sitúa en un espacio intermedio entre la exégesis filológica rigurosa y la reescritura creativa. Esta característica, lejos de constituir una limitación, responde a la naturaleza misma del objeto de estudio: un teatro del absurdo que desafía las categorías interpretativas tradicionales y que, por su deliberada incoherencia, requiere aproximaciones metodológicas igualmente flexibles. Comedia auriburlesca prolonga, además, la trayectoria de Corredoira como ensayista y dramaturgo experimental, pues el autor no se limita a glosar los textos, sino que se adentra en ellos con una mirada libre y abiertamente lúdica—a la vez que atenta y erudita—de quien entiende que la exégesis literaria puede ser también una forma de creación intelectual.
El trabajo se distingue por su metodología heterodoxa, que desafía las convenciones de la crítica textual tradicional al asumir que el disparate, la incoherencia deliberada y la proliferación de sentidos constituyen no un obstáculo sino una oportunidad hermenéutica. Corredoira examina dilogías, antanaclasis, juegos escatológicos, metáforas carnales, referencias mitológicas y fórmulas de germanía con una precisión que no excluye el guiño ni la provocación. En sus notas, la ambigüedad sexual, la sátira social y la teatralidad grotesca se convierten en vehículos de lectura que iluminan los textos sin agotarlos. El autor propone interpretaciones alternativas, sugiere enmiendas textuales y, en ocasiones, disiente abiertamente de lecturas previas, siempre con argumentación sustentada en fuentes lexicográficas y documentales de la época. Lejos de ofrecer una edición canónica cerrada, Comedia auriburlesca invita al lector a entrar en el juego interpretativo, asumiendo la inestabilidad del sentido como una condición intrínseca del género.
Las anotaciones de Corredoira revelan un profundo conocimiento no solo del castellano áureo sino también de sus variantes regionales, argots especializados y del complejo sistema de referencias cruzadas que caracteriza este teatro. Evidencian, asimismo, una erudición considerable en el manejo de fuentes primarias que permite contextualizar referencias que de otro modo permanecerían opacas. La capacidad de Corredoira para conectar elementos aparentemente dispares —desde la mitología clásica hasta la jerga médica, desde Rabelais hasta Quevedo— constituye quizás la aportación más sólida del trabajo.
El enfoque deliberadamente creativo del autor puede en ocasiones privilegiar el ingenio interpretativo sobre la cautela filológica. Algunas de las lecturas propuestas, aunque sugerentes, carecen de la documentación exhaustiva que exigiría una edición crítica rigurosa, y ciertas interpretaciones de tipo sexual o escatológico rozan lo especulativo. Asimismo, la estructura del volumen —comentarios dispersos a múltiples obras sin un aparato crítico unificado— dificulta la evaluación sistemática de las propuestas. No obstante, estas limitaciones han de valorarse en el contexto de los objetivos implícitos del trabajo: Corredoira no pretende ofrecer versiones definitivas de estos textos, sino proporcionar claves interpretativas para un corpus textual de extraordinaria complejidad.
En suma, Comedia auriburlesca: postilas constituye una aportación sui generis a los estudios sobre el teatro áureo. Si bien no puede evaluarse según los criterios de una edición crítica tradicional, ofrece herramientas interpretativas valiosas para adentrarse en un género cuya riqueza expresiva se sustenta precisamente en el exceso, la transgresión y el juego con el sentido. Por ello, el volumen resultará de interés tanto para especialistas en literatura del Siglo de Oro como para investigadores de las formas y estrategias de la comicidad en la Europa moderna.
