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Dramaturgia y deporte. Procedimientos y dinámicas de juego en estadios y escenarios.

Félix Estaire
Madrid, Ediciones Antígona, Serie RESAD Estudios Teatrales, 2025, 213 pp.

Javier de Dios Dramaturgo
Dramaturgia y deporte. Procedimientos y dinámicas de juego en estadios y escenarios, de Félix Estaire.

El mundo del deporte no resulta ajeno a la trayectoria teatral de Félix Estaire. Con anterioridad al estudio que nos ocupa, este director, intérprete, docente y dramaturgo madrileño había publicado como autor dramático Trilogía del deporte. Tres miradas al sudor (2023) y había escrito y dirigido Rapsodia para un hombre alto (2016), que pudo verse en el Centro Dramático Nacional en la temporada 2015-16. Si en esas obras Estaire exploraba las posibilidades temáticas y dramatúrgicas del deporte, en Dramaturgia y deporte. Procedimientos y dinámicas de juego en estadios y escenarios apuesta por analizar y sistematizar desde un enfoque teórico las similitudes y diferencias que existen entre deporte y teatro.

Con ese objetivo, el libro se estructura en cinco partes, si bien las dos últimas corresponden a la bibliografía y al estudio de obras españolas dedicadas al deporte escritas entre 1963 y 2023 (extenso capítulo al que el lector puede acceder mediante un código QR). El corpus de textos se organiza por deportes y, dentro de cada uno de ellos, por su adscripción a uno de cuatro criterios posibles: obras fuera del entorno deportivo, en el entorno deportivo, deportivas y, por último, piezas breves. El texto más alejado en el tiempo de la extensa lista revisada por Estaire es Fútbol (1963) de José María Bellido y el más reciente Run (Jamás caer vivos) (2022) de José Padilla.

En lo que se refiere al volumen impreso -es decir, aparte del contenido accesible a través del código QR-, la reflexión en torno a las relaciones entre deporte y teatro se aborda a lo largo de los tres primeros capítulos, dedicados respectivamente a los orígenes de ambas manifestaciones, a los conceptos que las vinculan y, por último, a la exposición de las conclusiones.

Más allá de que los comienzos del deporte y el drama -al menos en nuestra cultura occidental y entendidos como rituales basados en el agón, en el enfrentamiento- coincidan en el tiempo y el espacio de la Antigua Grecia, las dos actividades comparten también que se trata de espectáculos en los que la acción resulta esencial y que se estructuran mediante dispositivos no ajenos a lo lúdico. Al desarrollo de estas ideas se dedica el primer capítulo del libro, que incide en el camino que va del nacimiento como culto y rito tanto del teatro -tragedia y comedia- como el deporte -las Olimpiadas- hasta la posterior profesionalización de las dos manifestaciones, primero en el caso de la escena y después en el de los estadios.

La segunda parte del libro, el capítulo más extenso, desarrolla lo que Estaire denomina conceptos vinculantes entre ambas disciplinas, conceptos que remiten a los principales elementos que operan en la dramaturgia. A saber: las circunstancias dadas y la situación dramática, la incertidumbre, la causalidad, los personajes, el conflicto, las tres unidades (lugar, tiempo y acción), la progresión dramática y la estructura. Todos estos conceptos se aplican tanto a la evolución de una obra en escena como al transcurso de un acontecimiento deportivo, según indica el autor, en tanto que ambos espectáculos presentan un proceso que implica evolución de la acción y se encamina hacia la transformación y hacia un desenlace necesario. En ambos casos, por tanto, nos hallamos ante estructuras sujetas a convención que ponen en juego una acción dinámica; y el progreso de dicha acción genera emoción y promueve la identificación del espectador que es quien, en última instancia y a través de la observación activa, dota de significado a aquello que se desarrolla ante sus ojos, una experiencia compartida con otros seres humanos. Es este proceso, esta estructura, lo que permite hablar de conceptos vinculantes y demostrar la naturaleza dramatúrgica tanto del espectáculo teatral como del deportivo.

A partir de ahí, Estaire analiza y compara cómo cada concepto dramatúrgico se aplica a las obras teatrales y a los eventos deportivos, cómo se modula en cada caso, de forma que se establezcan los contrastes y comparaciones pertinentes entre las dos manifestaciones a la luz de los parámetros dramatúrgicos. Según la enumeración de conceptos mencionada más arriba, podría pensarse que el análisis se centra solo en parámetros de la dramaturgia clásica o aristotélica, pero no es así, ya que la búsqueda de similitudes y diferencias entre deporte y teatro no olvida las dramaturgias asociativas: los ejemplos que acompañan la explicación y la reflexión remiten tanto a la literatura dramática tradicional y los distintos deportes como a las dramaturgias no aristotélicas, incluidas las de índole más performativa como el teatro posdramático. Asimismo, la lista de deportes a los que se refiere el autor -cada uno con sus especificidades tanto cualitativas como de ejecución- resulta lo suficientemente numerosa como para afirmar que el estudio mantiene un enfoque integrador y amplio a la hora de abordar los dos ámbitos, el teatral y el deportivo.

El tercer capítulo se dedica a las conclusiones. Entre ellas, que un reglamento y una pieza teatral comparten el conjunto de acciones posibles que contienen su propia idea de juego. Estaire defiende y argumenta sobradamente que teatro y deporte participan en muy buena medida del concepto de dramaturgia a la hora de articularse como espectáculos. El lector amante de cualquiera de las dos actividades encontrará en Dramaturgia y deporte. Procedimientos y dinámicas de juego en estadios y escenarios tanto una meditada y documentada reflexión al respecto como un original y sugerente punto de anclaje e impulso para sus propias ideas en torno al tema.