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Antonio Gala a escena

José Romera Castillo
Zaragoza, Ediciones Invasoras, 2024, 230 pp.

Mario de la Torre Espinosa Universidad de Granada
Antonio Gala a escena, de José Romera Castillo

La figura de Antonio Gala, recientemente fallecido, supone un hito dentro de las letras españolas. Y esto no es solo por el éxito de sus novelas, muy premiadas, reconocidas e, incluso, varias de ellas adaptadas al cine, sino también por una fecunda labor como dramaturgo. Esto le llevaría a ser considerado uno de los autores más interesantes del final de la dictadura y comienzos de la Transición, sobre todo a tenor del éxito cosechado por muchas de sus producciones. Y si bien lograría un reconocimiento notable en ese momento, por introducir elementos disruptivos que parecían querer participar de la renovación de la escena nacional del momento, su legado llegaría aún más lejos en el tiempo y también con un gran éxito, entre otros factores debido a su asociación con nombres célebres de la escena, lo que le haría configurarse en un nombre respetado tanto para la crítica como para los espectadores. Como ejemplo de su repercusión no es una cuestión menor el hecho de que se haya escogido para abrir la monografía un fragmento del Mensaje del Día Mundial del Teatro de 1998 encargado a Gala, texto donde habla de la importancia de arte de Talía en la creación de la Historia, lo que genera un interesante espejeo con el propio objetivo del libro: servir de herramienta para la fijación de la historia y obra del escritor andaluz.

Con el fin de rendir homenaje a este escritor en el ámbito teatral nace la monografía Antonio Gala a escena, donde el catedrático emérito y honorífico de Literatura Española de la UNED, el profesor José Romera Castillo, da buena cuenta de la relevancia del autor cordobés, aunque, como se deja constancia en el propio texto, naciera en el ciudadrealeño municipio de Brazatortas. Se revisa, en un primer momento, los datos biográficos que permiten reconstruir la vida del escritor a través de hitos que jalonarían su trayectoria profesional. Supone una revisión muy completa de su recorrido artístico, con una contextualización adicional de sus obras que permite una aproximación certera a sus creaciones, de tal manera que actúa como una valiosa introducción para las personas que quieran aproximarse por primera vez a Gala. A continuación, habla de proyectos tan importantes en su trayectoria como la creación de la Fundación Gala, que a lo largo de numerosas ediciones ha acogido a decenas de jóvenes creadores, algunos de ellos ya sumamente consagrados dentro del panorama cultural español e, incluso, internacional.

De reciente aparición, este título constituye un claro ejemplo de las diversas formas que dichos homenajes pueden adoptar. En este caso observamos un estilo ameno por el autor del estudio que combina el conocimiento profundo de la obra de Gala con el relato de diversas peripecias vividas en torno a él. Esto constituye uno de los principales valores de la monografía, el contar con la experiencia de alguien como Romera Castillo a la hora de hablar sobre un autor de tan fértil como complejo legado, que además supuso para el imaginario de generaciones de españoles una cara conocida y popular gracias a sus intervenciones en la televisión. A pesar de la visión positiva que se aporta sobre el autor, resulta muy llamativo el hecho de que se incluya también la polémica de algunas críticas efectuadas en varios medios y en momentos diferentes, lo que contribuyó a que la obra de Gala no fuese suficientemente reconocida. El hecho de que se recoja también estas visiones demuestra que Romera Castillo tiene una clara intencionalidad de desarrollar un conocimiento objetivo al contrastar diversas opiniones, evitando de esta manera caer en el mero ejercicio hagiográfico y encomiástico en el que erran otros trabajos del mismo estilo.

Si regresamos a la transcendencia de la importancia de este libro, no podemos dejar de destacar una constante que se hace presente en los últimos textos académicos del catedrático de la UNED. En concreto, hacemos mención al recuento de las actividades acometidas en torno a unas temáticas o a unos autores determinados, como lleva a cabo en este caso con Gala. Desgrana así el profesor un amplio listado, con comentarios valiosos que contextualizan la información, de ediciones, conferencias o encuentros académicos que avalan el conocimiento objetivo de la figura y obra del dramaturgo. Sigue así la estela marcada por otro de sus títulos más recientes, Teatro de ayer y hoy a escena, publicado en 2021 y en el que deja constancia de su saber teatral, algo valioso para las futuras generaciones a la hora de reconstruir retrospectivamente la historia social de la escena.

Otro de los puntos fuertes del libro que reseñamos es el análisis que realiza, de forma bastante exhaustiva, de algunas de las creaciones de Gala. Sería el caso de la obra inédita sobre las tablas El caracol en el espejo. El investigador se detiene no solo a señalar cuestiones en torno al argumento, estructura o el dramatis personae, sino que también lleva a cabo el análisis de cuestiones más específicas como el abordaje semiótico del espacio. Recordemos que José Romera Castillo ha desarrollado una continua y determinante labor en la introducción y desarrollo de la semiótica en España, siendo presidente de honor de la Asociación Española de Semiótica (AES), algo que se trasluce en el análisis que efectúa tanto de esta como de otras obras aquí reseñadas.

Entre los otros espectáculos que se analizan resulta también muy original el estudio sobre Carmen Carmen, una obra de teatro musical que, sin suponer una excepción en la producción escénica de Gala ya que acometió este mismo género en otras ocasiones, no deja de constituir un interesante caso de estudio, sobre todo por lo que de desmitificador del personaje clásico tiene esta propuesta. Como dato curioso valga la pena mencionar que, pese a las dificultades para su puesta en escena, acabase estrenándose el 28 de septiembre de 1998 en el Teatro Calderón de Madrid, con un montaje protagonizado por Concha Velasco, quien sería, además, uno de los nombres clave para entender la proyección de las obras dramáticas de Gala gracias a la amistad y a la fructífera relación profesional que establecieron. Le siguen a este estudio el de Las manzanas del viernes, una obra con el amor como elemento central de la propuesta, y el espectáculo Cristóbal Colón, donde se demuestra, en palabras de Romera Castillo, la pericia del autor para tratar personajes factuales como el mencionado en el título, abordando momentos históricos como el de la reconquista o bien el de su primer viaje a América, ahora en una versión operística que demuestra la versatilidad y pericia del autor cordobés a la hora de abordar diferentes estilos escénicos.

Para finalizar, la monografía incluye un apéndice que recoge los textos publicados por Romera Castillo sobre el autor cordobés. De esta manera, este apartado actúa como un índice valioso para cualquier persona interesada en el estudio de la figura y obra del dramaturgo. De esta forma, Antonio Gala a escena se configura en un texto imprescindible por lo que de excelente tiene esa combinación entre el estudio académico de análisis complejo y la recopilación de datos relevantes para entender la dimensión de la obra del autor andaluz, algo que solo una persona con la experiencia y conocimiento de José Romera Castillo podría haber acometido.